24a. Dom Ord Ciclo C (Id=618)

Primera lectura

El Señor renunció al castigo con que había amenazado a su pueblo

Lectura del libro de Exodo
32, 7-11.13-14

En aquellos días dijo el Señor a Moisés:
"Anda, baja del monte, porque tu pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha pervertido.
No tardaron en desviarse del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se han postrado ante él, le han ofrecido sacrificios y han dicho:
"Este es tu dios, Israel, el que te sacó de Egipto".
Y el Señor le añadió a Moisés:
"Veo que este pueblo es un pueblo de cabeza dura. Deja que mi ira se encienda contra ellos hasta consumirlos. De ti, en cambio, haré un gran pueblo".
Moisés trató de aplacar al Señor su Dios, diciéndole:
"¿Por qué ha de encenderse tu ira, Señor, contra este pueblo que Tú sacaste de Egipto con gran poder y vigorosa mano? Acuérdate de Abrahán, Isaac y Jacob, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo diciendo:
"Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré en posesión perpetua toda la tierra que les he prometido"".
Y el Señor renunció al castigo con que había amenazado a su pueblo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 50

Me levantaré y volveré a mi padre.
Surgam et ibo ad patrem meum

Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados.
Me levantaré y volveré a mi padre.
Surgam et ibo ad patrem meum

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu espíritu.
Me levantaré y volveré a mi padre.
Surgam et ibo ad patrem meum

Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.
Me levantaré y volveré a mi padre.
Surgam et ibo ad patrem meum

Segunda Lectura

Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
1, 12-17

Querido hermano: Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo, que me ha fortalecido por haberme considerado digno de confianza al encomendarme este ministerio. A mí, que antes fui blasfemo y perseguí a la Iglesia con violencia; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque en mi incredulidad obré por ignorancia al no ser creyente.
Pero la gracia de nuestro Señor se desbordó sobre mí, dándome la fe y el amor que proviene de Cristo Jesús. Puedes fiarte de lo que voy a decirte y aceptarlo sin reservas:
Que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero Cristo Jesús me perdonó, para que fuera yo el primero en quien él manifestara toda su generosidad, y sirviera de ejemplo a los que van a creer en él para obtener la vida eterna.
Al rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Deus erat in Christo mundum reconcilians sibi, et posuit in nobis verbum reconciliationis
Aleluya.

Evangelio

Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepienta

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
15, 1-10

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
"Este recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió, hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, se la carga sobre los hombros, lleno de alegría; y al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice:
"¡Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido!"
Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice:
"¡Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido!".
Les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

Prendas de la Pascua eterna

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. En quien vivimos, nos movemos y somos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya, en prenda la vida futura. Pues al poseer las primicias del Espíritu, por el cual resucitaste a Jesús de entre los muertos podemos esperar que un día sea nuestra pascua eterna. Por eso, Señor, te damos gracias y proclamamos tu grandeza, cantando con los ángeles:
[Misa]

 

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